Un camión sale cargado de Santiago a Concepción. Entrega a tiempo, el cliente firma conforme y el viaje se factura. Todo bien. Hasta que el conductor emprende la vuelta: más de 500 kilómetros con la carrocería vacía.
Ese regreso también cuesta. Combustible, peajes, desgaste, horas del conductor. La diferencia es que nadie lo paga.
El viaje de vuelta es la parte del negocio que casi nadie mira.
Un costo que no aparece en la factura
Cuando cotizas un flete, el precio tiene que cubrir la ida y la vuelta. Si el regreso es vacío, el viaje de ida carga con todo. Eso tiene dos efectos.
Para el transportista, el margen se achica. Cada kilómetro sin carga es plata que sale del bolsillo y no vuelve.
Para quien contrata el flete, el precio sube. El generador de carga termina pagando, sin saberlo, el viaje vacío de otro.
Al final pierden los dos. Y el camión, que es un activo caro, pasa una parte importante de su tiempo moviéndose sin producir.
Por qué pasa tanto
No es falta de carga. Carga hay. El problema es que la carga y el camión no se encuentran a tiempo.
1. La información está desordenada
El transportista que va a quedar libre en Temuco no sabe que hay una empresa en esa misma ciudad buscando mover mercadería a Santiago. Y esa empresa no sabe que hay un camión disponible a pocas cuadras.
2. Todo se coordina por contactos
Buena parte del transporte de carga en Chile funciona por llamadas, grupos de WhatsApp y el dato de un conocido. Funciona cuando tienes la red. Cuando no, el camión vuelve vacío.
3. Los tiempos no calzan
La carga de retorno aparece cuando el camión ya salió. O el camión queda libre un martes y la carga se publica el jueves. Sin visibilidad de lo que viene, es difícil planificar.
4. Se busca a última hora
Muchos transportistas empiezan a buscar carga de regreso recién cuando terminan de descargar. Ahí las opciones son pocas y hay que aceptar lo que salga, o volver vacío.
Señales de que te está pasando
Si eres transportista, revisa si te identificas con esto:
- No sabes cuántos de tus viajes del mes volvieron vacíos
- Buscas carga de retorno recién al llegar al destino
- Dependes de dos o tres contactos para conseguir viajes
- Calculas el precio de la ida sin considerar el regreso
Y si generas carga:
- Cada flete lo cotizas desde cero, llamando a varios transportistas
- Te cuesta encontrar camión para rutas fuera de lo habitual
- Pagas lo mismo por una ruta donde hay mucha oferta que donde hay poca
Si reconoces dos o más, hay plata quedando en el camino.
Qué puedes hacer desde hoy
No necesitas cambiar toda tu operación para empezar a reducir viajes vacíos. Estos pasos ayudan:
- Mide. Anota cuántos viajes vuelven con carga y cuántos no. Sin ese número no sabes el tamaño del problema.
- Busca antes de salir. Si sabes que vas a Concepción el lunes, empieza a buscar la carga de vuelta el jueves anterior, no al llegar.
- Amplía tu red. Mientras más generadores de carga conozcas en las ciudades donde terminas tus viajes, más opciones tienes.
- Piensa en rutas, no en viajes. Un viaje de ida conviene más si ya sabes cómo vas a volver. Planifica pensando en el circuito completo.
- Si generas carga, publica con anticipación. Mientras antes se sepa que tienes un envío, más fácil es que lo tome un camión que ya va hacia esa zona.
El problema de fondo es de conexión
Los camiones que vuelven vacíos no son un problema de flota. Son un problema de información: la carga existe, el camión existe, pero no se ven a tiempo.
Por eso creamos CamiónGO, una plataforma que conecta transportistas con generadores de carga. Los que tienen algo que mover lo publican, y los que tienen camión lo pueden encontrar sin depender solo de contactos y llamadas.
Más visibilidad no garantiza que nunca vuelvas vacío. Pero sí aumenta las posibilidades de que la carga y el camión se encuentren.
Si tu operación hoy depende del teléfono y de la buena suerte para llenar el viaje de vuelta, conversemos.
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